Quienes somos.

Alternativa Sindical Obrera Canaria se define estatutariamente como una organización sindical comprometida firmemente con la eliminación de cualquier forma de explotación y de opresión que atente contra la libertad y la dignidad de las personas. Orientamos nuestra intervención en la lucha hacia la defensa de los intereses económicos, políticos y sociales de la clase trabajadora canaria y del Pueblo Canario en su conjunto y en consecuencia, la conquista de la Soberanía Nacional y Popular de Canarias. Contribuimos con nuestra actividad a la mejora de nuestras condiciones de vida y trabajo, y nos oponemos radicalmente a cualquier tipo de explotación capitalista y opresión nacional.

AMEC “condena” el arresto preventivo de 15 estudiantes saharauis

Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC)

La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), muestra su “total condena al trato dado por parte de las autoridades marroquíes a 15 estudiantes saharauis que se encuentran en arresto preventivo. Desde AMEC entienden que “la puesta en libertad de los estudiantes saharauis, que han mantenido una durísima huelga de hambre, debe ser inmediata, tanto por las formas de su detención como por lo delicado de su salud”. Por lo que instan al gobierno marroquí a que “deje de reprimir a la población saharaui y que finalicen las detenciones arbitrarias de estudiantes”.

La detención de estos estudiantes saharauis sirvió de telón de fondo ante los acontecimientos ocurridos a finales del mes de enero del año 2016 en la Universidad Cadi Ayyad de Marrakech, Marruecos; la administración de la cárcel no prestó atención a sus demandas, tampoco el poder judicial marroquí, que durante casi un mes los ha ignorado. No…

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Discurso de AMEC: “Sin educación pública no hay futuro” [Huelga estudiantil 03/03/2016]

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernado Clavijo, “insta a los universitarios a adaptarse al mundo real”. ¿Qué quiere decir “mundo real”? Para ellos, “mundo real” quiere decir intereses empresariales; un mundo en el que solo contamos como mercancías. Un “mundo real” que entiende la Educación y la Universidad como un lugar en el que especular y sacar buenas ganancias; un “mundo real” que convierte a la Universidad en una máquina de adocenar personas. Ese “mundo real” se define sin necesidad de grandes florituras; ese “mundo real” no es el mundo de la dignidad y el trabajo, es el mundo de la explotación.

Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC)

Desde la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC) deseamos darles un saludo fraternal y, de forma particular, les felicitamos por acudir a esta convocatoria. Les felicitamos por su conciencia y por sus ganas de luchar.

12804489_10208801384057797_137303141_nLa educación pública se encuentra en uno de sus peores momentos. Es algo que sabemos desde hace ya unos años, algo que venimos sufriendo sin que se ponga remedio. Lo público ha sido desprestigiado, denostado hasta la saciedad por los poderes fácticos, interesados en convertir nuestra educación en rentas para sus bolsillos.

12752020_10208801388017896_1511460047_o Lis Montoya, de AMEC, en un momento de su intervención

Les ha resultado demasiado fácil borrar de las mentes de muchos la importancia de una educación para todos y todas; la importancia de una Universidad pública abierta a la sociedad. Para la política y los políticos ha sido fácil envenenar conciencias y criminalizar los gestos de un estudiantado insumiso; un estudiantado dispuesto a…

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Crisis y Universidad: de intelectuales a hacedores de ‘papers’

Crisis y Universidad: de intelectuales a hacedores de ‘papers’

Fernando García-Quero   miembro de Economistas Sin Fronteras




La Universidad está inmersa en un proceso que aniquila intelectuales y los convierte en un nuevo tipo de ser académico cuyo fin último es hacer papers. No se se fomenta un profesorado que intente enseñar más allá de los cánones establecidos o colabore con asociaciones u organizaciones sociales.
Aunque parezca mentira y difícilmente creíble, la evolución durante las últimas décadas de las políticas públicas en el ámbito universitario español ha generado unos incentivos perversos que están acabando con la reflexión y el pensamiento crítico en todos los niveles de la sociedad. En el sistema universitario español no se valora ni se fomenta en absoluto un profesorado que prepare clases, envíe trabajos a sus estudiantes y los corrija, intente enseñar más allá de los cánones establecidos, imparta charlas fuera del ámbito académico sobre cuestiones que considere importantes para formar ciudadanos con ideas propias, colabore con asociaciones u organizaciones sociales, escriba en medios divulgativos para transmitir lo que hace, o se preocupe por influir en sus entornos más cercanos.
Esas actividades, que para cualquiera que no conozca el funcionamiento de la Universidad pueden parecer las obligaciones diarias del profesorado universitario, no sólo no lo son, sino que la persona que las lleve a cabo está dificultando considerablemente sus posibilidades para consolidarse en las plantillas de las universidades españolas.
Quien realiza ese tipo de actividades porque las considera imprescindibles para su labor académica está restando tiempo para lo que más se valora en la Universidad española, publicar artículos científicos en revistas con alto impacto, los llamados papers en el lenguaje anglosajón[1]. Papers que en la mayoría de las ocasiones, al menos en ciencias sociales, que es el ámbito que mejor conozco, no sirven para mucho, no aportan gran cosa a la sociedad y no mejoran en absoluto la realidad más próxima a los investigadores e investigadoras que los realizan.
Papers que están haciendo cada vez más difícil encontrar en las universidades españolas profesorado con el que poder discutir de diversas cuestiones desde una perspectiva multidisciplinar y crítica, profesorado que asista a charlas por el gusto del saber, que lea más allá de lo indispensable para publicar o que se implique en actividades con el fin de que la sociedad mejore.
Las reglas de juego en la esfera universitaria española han cambiado peligrosamente las motivaciones y los comportamientos de su profesorado. La Universidad española, le pese a quien le pese, está inmersa en un proceso que aniquila intelectuales y los convierte en un nuevo tipo de ser académico cuyo fin último es hacer papers sin pausa, sin poso y sin reflexión. Aunque nuestras universidades se vanaglorien constantemente de estar cada vez mejor posicionadas en los rankings internacionales de excelencia, no engañan a nadie y mucho menos a los que conocemos la situación desde dentro. Quienes estamos inmersos en el sistema universitario español y quienes lo sufren en sus carnes, estudiantes en su mayoría, conocemos bien lo que se cuece dentro y lo mucho que dejan por desear grados, posgrados, maestrías y demás estudios ofertados en nuestras facultades.
En mi opinión nada de esto es baladí y tiene gran influencia en la realidad social, política y económica que nos está tocando vivir. Cuando se conoce el funcionamiento interno de la Universidad y los estímulos bajo los que se trabaja dentro de ella, se llega fácilmente a la conclusión de que al fin y al cabo no es tan de extrañar la crisis multidimensional en la que nos encontramos. Demasiado bien estamos, diría yo, sobre todo teniendo en cuenta que en el lugar del conocimiento por excelencia, en el lugar donde deberían de gestarse las alternativas y formarse seres humanos que luchen por la igualdad y la justicia social, hay un sistema de incentivos para generar estudiantes mediocres, sin reflexión y manipulables, académicos y académicas sin discusión, catedráticos y catedráticas sin cátedra ni conversación e intelectuales sin intelecto.
Claro está, así es mucho más fácil hacer cambios que van en contra del interés general y favorecen los intereses de las minorías que ostentan el poder. Por suerte para todos y todas, aún hay muchas resistencias y un número considerable de profesorado y estudiantes, independientemente de que se les valore o no, siguen luchando y trabajando por crear una Universidad cuyo objetivo principal sea utilizar el conocimiento para una transformación social hacia la igualdad. A ellos y ellas, mi gratitud y admiración, porque cualquier cambio a mejor pasa por una Universidad comprometida, crítica y con capacidad de lucha.
Nota:
[1] El factor de impacto es un indicador bibliométrico dirigido a clasificar y evaluar la calidad de las revistas científicas. Cuanto mayor factor de impacto tiene una revista, mayor calidad y rigor se le suponen.