Un injusto reparto de papeles.

 http://canariassocial.com/educacion/item/13738-la-universidad-de-la-laguna-presenta-la-experiencia-%E2%80%98doble-acogida%E2%80%99

 ¿Cuánto cuesta salir en la foto y quedar como los buenos de la película? Nada, no cuesta nada. Dependiendo del cargo o  puesto que uno ocupe  y a partir de ahí, de  las aspiraciones o ambiciones en el ámbito personal o profesional que uno tenga, además de la capacidad estomacal para digerir ciertos titulares periodísticos  que juegan con la información, no para potenciar el razonamiento independiente, sino como ramplona llorada para obtener la plena complacencia; no cuesta nada, absolutamente nada. Si a este ingrediente, casi perfecto en sí mismo, le añadimos la falta de valores propios, de criterios sociales críticos de la prensa en general, pero especialmente de la prensa en Canarias, tenemos el combinado perfecto. Basta con mirar la cantidad de medios que se hacen eco de esta noticia para comprobarlo.

 Ya tenemos dos papeles importantes adjudicados en el reparto, los buenos adjudicado a las jóvenes con Síndrome de Down –con el que estamos plenamente de acuerdo- y los feos que en este caso representan a la institución educativa, esencialmente porque no tenían intenciones de que aparecieran más personajes en esta película.
 Pero aparece el sindicatoel malo, en este caso el FSOC– diciendo que no nos gusta este guión y que no refleja en absoluto la complejidad de la situación en la que se coloca al personal de las conserjerías.
 ¿Y a nosotros? ¿En qué situación nos coloca a los que tenemos la obligación de defender los derechos de los trabajadores, la profesionalidad y la –al parecer no tan evidente- complejidad de nuestros puestos de trabajo? ¿La de convertirnos en los malos de la película y defender frente a la sociedad –sin los recursos de la prensa a nuestro favor- la importancia de nuestro trabajo y justificar nuestro más que merecido derecho a un sueldo -que desde luego escasamente llega a los mil euros-, y en el que, ilegalmente, los responsables universitarios han incluido la formación, el asesoramiento y la atención a estas personas – evitamos sus nombres por respeto- con dificultades para su autosuficiencia?
 No parece decente jugar a esto, deformar la realidad –o dar solo una visión parcial de la misma- para  convertir en una buena noticia e incluso entrañable, lo que en realidad es una violación de las leyes que regulan la actividad del Personal de Administración y Servicios de la ULL.
 Como nuestra opinión no pasará de los escasos medios de difusión que nos proporcionan las redes sociales de comunicación y como no queremos caer en la trampa de los manipuladores, sean estos de la índole, color y creencia que sean, simplemente diremos que “no todo, vale”, que hay límites, siempre hubieron límites y siempre tendrán que existir límites.
 Las leyes marcan límites, para unos y para otros. Los convenios colectivos –que tienen rango de ley- marcan límites, para unos y para otros. Los derechos tienen límites. Los deberes tienen límites para todos, e incluso la publicidad tiene límites y desde una institución como ésta deberíamos ser exquisitos a la hora de ponerla en práctica.
 Como organización sindical cuyo fin principal es defender los derechos de los trabajadores, pero socialmente comprometidos, políticamente posicionados y ética y moralmente armados, lo que pretendemos hacer con este escrito es manifestar nuestra más  que justificada indignación contra aquellos que ostentan la responsabilidad de gestionar y representar a instituciones, que tienen el objetivo de superarnos a nosotros mismos, y explicarles que existen en este mundo, seguro que en este país, probablemente en esta comunidad, acaso en esta isla y tal vez en este municipio, personas con reconocida dificultad para su autosuficiencia, pero con acreditación universitaria de rango superior, que no se merecen, a nuestro juicio, este bochornoso espectáculo propagandístico. Y que, desde luego, y sin discusión  existen en esta universidad, trabajadores honestos que no se merecen que se les menosprecie modificándoles sus condiciones de trabajo sin contar con sus representantes, sin contar con ellos mismos y sin ser advertidos de los riesgos y responsabilidades que conlleva el desempeño de algunos aspectos que trae consigo este convenio.
 Nosotros no quisimos ser protagonistas de esta película y, desde luego, no estamos de acuerdo con el reparto de papeles. Estamos de acuerdo en quienes son los buenos y por  supuesto no nos corresponde ser los malos, lo más que aceptamos es ser los feos.
 Cuando quieran hablar del resto de los aspectos con los que estamos disconformes y que forman parte de esta absurda sociedad del autobombo y la manipulación, que nos llamen. Nosotros siempre estamos dispuestos.

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